lunes, 22 de junio de 2026

Frases cele(bradas) del automovilismo arrecifeño

 

Dicen que los grandes filósofos de la historia dejaron sus enseñanzas en libros de mármol. En Arrecifes, los pensadores usan mameluco, huelen a nafta y dejaron sus verdades grabadas en el asfalto.

1. El diálogo más veloz del TC

— ¡Curva, José!
— ¡Tarde, Rulo!

El Contexto Histórico:

El automovilismo es una actividad enriquecida por las anécdotas y José Pozzi también fue protagonista de una serie de ellas. Una de las más recordadas ocurrió en la Vuelta de San Antonio de Areco de 1964.

“Atalaya”, seudónimo que utilizaba el piloto de Arrecifes a partir de ese año, corría en el 12º lugar cuando protagonizó una espectacular salida del camino, afortunadamente sin otra consecuencia que el abandono de la carrera con su auto maltrecho. Momentos antes de que el Ford terminara fuera de la ruta en un campo cercano, el piloto y su acompañante, "Rulo" Ángel, intercambiaron las famosas palabras.

2. Finanzas al estilo "Sandokán"

— Tesorero, ¿cuánta plata tenemos?

— ¡15.000 pesos!
— Para hacer la carrera no alcanza... ¡Puchero de gallina para todos!

El Contexto Histórico:

Corrían mediados de los años 50 y la comisión directiva del flamante "Ford T Club Arrecifes" se encontraba reunida debatiendo los números para la organización de una competencia automovilística. La realidad financiera de la tesorería era crítica y los fondos no cubrían los costos del evento.

Fue entonces cuando su presidente, Néstor Marincovich, aplicó una audaz resolución ejecutiva: gastar los últimos pesos en un gran puchero de gallina comunitario. Lejos de ser un gasto, la comida funcionó como una exitosa peña de recaudación. Los vecinos respondieron, se juntaron los fondos necesarios gracias al banquete y la carrera finalmente se pudo correr, dejando esta frase grabada en la historia grande del folclore arrecifeño.

3. Códigos de campo y boxes  

— ¡No le suelte la cola, Nene, ni aunque le cague la mano!

El Contexto Histórico:                                                                                                                

El 26 de agosto de 1973 se corrió en Buenos Aires una carrera de Mecánica Argentina Fórmula 1. Néstor "El Nene" García Veiga estrenaba un Berta- Tornado a inyección y lideraba la competencia con Luis Rubén Di Palma pegado a sus escapes.     

Al ver aparecer los autos en la zona del mixto, Horacio García Veiga soltó esta frase desde los boxes. El dicho cruzaba el automovilismo con la actividad familiar de los García Veiga, dedicados a la compra y venta de hacienda, donde aguantar la cola de un animal en la manga requiere firmeza total a pesar del riesgo obvio. El "Nene" aguantó la presión, ganó la carrera y la frase quedó en el folclore arrecifeño.

   

4. Malentendidos a fondo

— ¡El aro se lo di a Ito!

El Contexto Histórico:

Durante la II Vuelta de Carlos Casares en 1964, los auxilios de Carlos Marincovich lo esperaban en una curva lenta para entregarle la información de carrera. El colaborador encargado de darle el aro se paró por error del lado izquierdo del Chevrolet Nº 70. Al verlo, "El Ruso" reaccionó rápido, sacó su brazo izquierdo por la ventanilla y agarró el aro él mismo.

Terminada la carrera, se desató la discusión en los boxes. El colaborador insistía con la frase, completamente convencido de que le había entregado el aro a Ito (Said) Saab, el acompañante, sin registrar que el propio piloto había estirado el brazo en plena marcha. La disputa quedó como uno de los pasos de comedia más recordados del folclore local.

Fotos: Museo y Archivo Histórico de Arrecifes, El Gráfico, Automundo, historiatc.com.ar.

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