El 14 de septiembre de 1958, José Froilán González inscribió su nombre en una edición reducida por la lluvia de las 500 Millas de Rafaela.
"El diablo metió la cola", titulaba Mark Seven para El
Gráfico sobre aquellas truncas 500 Millas. "Seis meses sin agua habían sido el
prólogo de la competencia que otorgaba 100.000 pesos al ganador. Luego de un
viernes amenazante, el sábado a las 8 de la noche comenzó el "baile"
para la gente del Club Atlético Rafaela: el cielo se cubrió y largó la
lluvia... ¡Justo después de seis meses!"
Otro triunfo, no sin sobresaltos
“Pepe”, “El Cabezón” o “La Tromba de Arrecifes” volvió a ganar un año después, el 23 de agosto de 1959. Esta vez fue con el total de la carrera cumplido y tras una remontada épica desde las últimas posiciones.
A diferencia del año anterior, el clima permitió completar las 172 vueltas (801,9 km) al óvalo. Sin embargo, para José Froilán González la carrera casi termina antes de empezar: durante las pruebas de clasificación, su Ferrari-Corvette sufrió fallas graves que le impidieron marcar un tiempo válido. Según el reglamento, no podía largar.
Fue entonces cuando apareció otro piloto de Arrecifes y discípulo de González: Domingo Vita, que había establecido el 10° tiempo, decidió no ser de la partida para que Froilán pudiera ocupar su lugar en la grilla y dar inicio a una de las victorias más recordadas de la Fuerza Libre.
Pairetti: Versatilidad en su Máxima Expresión
El 25 de agosto de 1968, Carlos Alberto Pairetti logró una victoria histórica con el Destéfano/Chevrolet. Esta carrera es recordada como uno de los duelos más intensos del automovilismo argentino de la época.
La lucha con
Eduardo Copello (Cooper/Tornado) fue constante hasta que el sanjuanino comenzó
a experimentar problemas mecánicos, lo que permitió que Pairetti se distanciara
y cruzara la meta con una ventaja de más de dos minutos.
Tres meses
más tarde, Il Matto se consagraba campeón de Turismo Carretera.
1970: El turno del "Nene" y la ingeniería de Berta
Néstor Jesús García Veiga fue el tercer arrecifeño en inscribir su nombre en las míticas 500 de Rafaela. Como él mismo recordó en Visionauto, el desafío no era solo la velocidad final —llegaban a tocar los 270 km/h— sino la gestión del viento y el peso:
“El motor que yo usaba era un Tornado de seis cilindros en línea
de tres litros, al que Oreste (Berta) le había cambiado los carburadores por
una inyección indirecta Kugelfischer, que era de las primeras que se
utilizaban…”
Había que calibrarlo muy bien porque en Rafaela siempre el
viento te daba de cola en una de las rectas y te frenaba el avance en la otra. Oreste
le tocó la multiplicación, y nosotros llegábamos a 265,270 km/h a la entrada
del curvón. ¿A cuánto doblábamos? A 230, 235…”
Paré dos veces en boxes durante la carrera, que era a 174
vueltas… Solo para reabastecer combustible. Corrí las 500 Millas sin cambiar
las gomas. Pensar que largábamos con 250 litros en los tanques…
Luis Di Palma: El broche de oro en la
última gran cita
El inefable Luis Di Palma no podía estar
ausente en esta lista. Fue en la última edición de las 500 Millas, que se
corrieron en dos series por suma de tiempos con un total de 323,712 kilómetros,
pero manteniendo el misticismo de transitar los desafiantes curvones del óvalo.
La crónica de la época resaltó: “la
capacidad de Di Palma para mantener un ritmo idéntico en ambas series. Un
trabajo sin fisuras”.
Resumen
1954-1964: 4.662,60 metros, óvalo de tierra
14.09.1958: José Froilán González (Chevrolet Corvette) 164,1 km/h.
6.09.1959: José Froilán González (Chevrolet Corvette) 170,2 km/h.
1968-1969: 4.662,46 metros, óvalo asfaltado, sentido horario.
25.08.1968: Carlos Alberto Pairetti (Destéfano/Chevrolet) 217,2 km/h.
1970-1975: 4.662,46 metros, óvalo asfaltado, sentido anti horario.
6.05.1973: Néstor Jesús García Veiga (Berta Torino) 217,2 km/h.
16.11.1975: Luis Di Palma (Berta Torino) 214,6 km/h.
Fotos: Baúl de los recuerdos del automovilismo y Alberto "Pasión Tuerca" López.
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