jueves, 21 de septiembre de 2017

"Sandokán": triunfo, pagaré y cena

Néstor  Marincovich


Café de por medio, Carlos Marincovich recordaba los pormenores del  triunfo de su tío Néstor en la II Vuelta de 9 de Julio. Por aquel entonces, el Ruso tenía 16 años y soñaba con emular a Toto, apodo de Néstor en Arrecifes.
Para ubicarnos, recordemos que Néstor Marincovich “Sandokán”, el 10 de julio de 1960, ganó en un final apoteósico –por su definición- a Juan Gálvez. Con el aditamento del duelo de marcas: Chevrolet/Ford.

“Después que terminó la carrera y tras los festejos, fuimos a descansar en la casa de Juan Bautista Gougy –piloto local que había volcado el sábado, durante las pruebas de clasificación-“, comenta Carlitos.
“De repente, tocan timbre y sale Gougy a ver quién era. Al rato vuelve y le dice a Toto: -vino un señor que te invita a vos y a nosotros a cenar en una cantina. Dice que te debe un favor-. No entendíamos nada”, explica el Ruso, mientras apuraba el café que se enfriaba.
 El vuelco de Gougy


“Lo cierto es que a la noche, llegamos a la Cantina. El señor que nos había invitado esperaba en la puerta. La mesa estaba preparada. Se acerca a Toto y le dice: -sabe por qué quería agasajarlo a usted y a su equipo. Porque el sábado a la noche, llegué al Club para la boleteada de los corredores y miro la lista: el 1 Baronio, el 2 Navone, el 3 "Sandokán" y dije: ¿quién será este Sandokán? ¿Quién lo conoce? Pero, si en clasificación sacó el 3 puede que ande bien-. Le aposté unos cuantos boletos. Usted ganó y pagó muy bien. Con lo  cual me permite levantar un pagaré que tengo en el Banco Provincia el lunes. Por eso el festejo, explicó muy alegre este señor-“. Recordó Carlos Marincovich.



Juan Gálvez a la caza de Marincovich

Cosas increíbles que suceden en el automovilismo. Las anécdotas que lo enriquecen. El condimento para una época que perdura en el recuerdo de quienes lo vivieron y que siguen vigentes a través  del tiempo.


10 de julio de 1960 II Vuelta de 9 de Julio 

organizó: 9 de Julio Automóvil Club y Asociación Bomberos Voluntarios de 9 de Julio

4 vueltas a un circuito de 151,9 km - total: 607,6 km
Orden de largada: por pruebas de clasificación

Los 10 primeros de la carrera

1° "Sandokán" (Néstor Marincovich) - Chevrolet - 4h23m03s1/5
2° Juan Gálvez - Ford - a 32s3/5
3° Rodolfo de Álzaga - Ford- a 7m14s3/5
4° Juan Carlos Navone - Ford - a 10m32s1/5
5° Ernesto Baronio - Ford - a 11m40s
Completaron las 10 primeras posiciones: 6° Ernesto Petrini -Ford-; 7° Juan Carlos Garavaglia -Ford-; 8° Antonio Ferrer -Ford-; 9° Rafael Baldres -Ford-; 10° Santiago Luján Saigós -Ford-
Promedio del ganador: 133,512 km/h.
Récord de vuelta: "Sandokán", en la 4a, 1h04m39s1/5, a 140,967 km/h.

Fotos: Tornelli, historiatc.com.ar


miércoles, 26 de julio de 2017

Una foto: varios recuerdos


Una foto, un instante que se inmortaliza y permite que sobrevivan  personas que físicamente ya no están con nosotros. En el contexto de esta instantánea recuperamos  el taller de Hortal, camino del Balneario en Arrecifes.

En el centro  del taller el Fiat 1100 de Franklin Hortal listo para largar el Gran Premio Internacional Standard de 1961. Alrededor del auto: familiares, amigos y colaboradores que acompañan a sus representantes: “Petiso” Hortal y Gabriel Collado. Escena típica de aquellos años.
Cada uno de los presentes  ha aportado  su granito de arena para poner el auto en condiciones. Ellos también se sienten protagonistas. Trabajaron y acompañaron con su esfuerzo.
Por otra parte, la familia Hortal es  sinónimo de automovilismo en nuestra ciudad. En noviembre de 1927, Cástulo se radicó en Arrecifes y con algunos otros “revoltosos”, como decía su esposa Rosa Martínez, dieron el empujón necesario para que en el pueblo picara el bichito de la velocidad. Fue Cástulo el pionero, le siguieron otros, también sus hijos: Edison, Nobel, Darwin, Franklin y Newton

La familia pagó caro tributo a esa pasión automovilística: Edison perdió la vida en el Parque Independencia de Rosario, cuando tenía un futuro brillante. 
Volviendo a la foto origen de la nota, que nos llevó atrás en el tiempo, entre otros podemos apreciar (de izquierda a derecha) a: Nobel, Gabriel Collado, apoyado en el auto. Detrás, Newton. A la derecha, Franklin y su hija Cristina, doña Rosa y don Cástulo

Otra fotos: el recibimiento en el Aero Club de Arrecifes, final de la 6ª etapa del Gran Premio. Otra vez, los protagonistas rodeados de familiares y amigos. Atrás quedaron más de 4.400 kilómetros recorridos. 
Por último, coronación del esfuerzo  en el autódromo de Buenos Aires, punto final del Gran Premio (desde Arrecifes los competidores marcharon en caravana).  (De izquierda a derecha): Orlando Lizzi, Franklin Hortal y su esposa; Gabriel Collado y su esposa, Pepe Bernasconi, dos amigos y Cholo Ruíz, acompañante de Lizzi.




Datos y números: Gran Premio Internacional Standard Y.P.F”
Coche N° 263 Franklin Hortal-Gabriel Collado (Fiat 1100)

Clasificación general categoría “B” por etapas
1ª: Pilar- Carlos Paz (Cba), 863,5 km: 10°
2ª: Carlos Paz – San Juan, 861,0 Km:  7°
3ª: San Juan – Catamarca, 731,0 Km: 5°
4ª: Catamarca – Tucumán, 515,4 Km: 6°
5ª: Tucumán – Córdoba, 806, Km:  7°
6ª: Córdoba – Arrecifes, 660,9 Km: 7°
Clasificación general absoluta, luego de 4.437,8 Km: 20° y 7° en la categoría “D”.

Legión arrecifeña

También fueron de la partida en este GP:
N° 32 Domingo Vita-Osvaldo D’ Ángelo (Isard 700) 5° (“A”); 12°
(Coches nacionales); Gral: 33°
N° 50 Domingo Lis – Jesús Barriuso (N.S.U), no entregó a Parque cerrado al final de la 2a etapa.
Lis era arrecifeño.
N°  102 Héctor García Puente-“Pancho” (De Carlo), abandonó en la 1ª etapa.
“Pancho” seudónimo de Gerónimo García.
N°  214 Orlando Lizzi-José Ruiz (Auto Unión) 9° (“B”); 
9° (Coches nacionales); Gral: 29°
N° 258 Bernardo García-Raúl Gattelet (padre), abandonaron en la 2ª etapa.
N° 404 “Yssel-Arrouge” (*) (Peugeot 403) 8° (“D”);  5 ° (Coches nacionales); Gral: 22°
(*) el binomio figuraba inscripto como “Yssel-Arrouge” – “Arrouge-Yssel”. 
Manuel Arrouge era arrecifeño.

Largaron: 206 (por categorías: “A”: 76; “B”: 60; “C”: 21; “D”: 26 y “E”: 23)
Llegaron: 47 (por categorías: “A” 13; “B” 15; “C”: 3; “D”: 11; “E”: 5)

“Solo 23% de clasificados y un gran triunfo en el V Gran Premio Internacional Standard. Los 20 minutos para reparaciones influyeron en la cantidad de abandonos. Lucha desigual entre equipos de fábrica y corredores independientes”, por Segundo Varela (Coche a la Vista).

Fotos (familia Collado) – material consultado: Coche a la Vista (Año XV N° 173 Diciembre 1961).

miércoles, 12 de julio de 2017

El paso del TC por la Estación Ortíz de Rozas

Deautosmotivo reproduce el escrito de Miguel Ángel Garín sobre el paso de la II Vuelta de 9 de Julio, que ganó Néstor Marincovich "Sandokán", por la Estación Ortíz de Rozas:


"Fechas hay que por diversos motivos nos resultan imborrables, recuerdos, que suelen quedarnos impresos como con tinta china en el blanco papel de la memoria.- Es lo que me sucede cada 10 de Julio y por eso comparto esto
EL TURISMO DE CARRETERA EN LA ESTACIÓN ORTIZ DE ROZAS:
Un día entre los días el Turismo de Carretera pasó por la estación ferroviaria de Ortiz de Rozas.-
Sí, es cierto, una vez el TC recorrió nuestros caminos, los caminos de la zona de Ortiz de Rozas en el partido de 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires.- Aunque en esta nota haya algo de ficción, aquello fue real y yo vi a los corredores, oí sus rebajes, vi las bruscas frenadas, las violentas aceleradas, presentí las luchas de los pilotos para dominar a sus tronantes máquinas, en fin, ¡yo los vi!
Entre tanto público hubo una presencia extraordinaria que para muchos pasó desapercibida, alguien que es capaz de leer cosas en la vida de cada uno el señor Destino.- Fue el domingo 10 de julio de 1960, cuando se disputó la Segunda Vuelta de la Ciudad de 9 de Julio que tuvo este circuito: largada sobre la ruta nacional 5, frente al acceso a la ciudad.- Partió con dirección a Bragado con bajada a la tierra en Comodoro Py.- Luego Ortiz de Rozas, mas adelante a la “curva del molino”, frente al campo de Pablo Beiner, donde los competidores doblarían a la derecha en busca de las localidades de Morea y Dudignag para llegar al punto de partida.- La extensión del circuito sería de 151,9 kms. y deberían completarse cuatro vueltas.- El orden de largada fue determinado por una prueba de clasificación que se disputó el día sábado.
 La Carrera se largó en la ciudad de Nueve de Julio a las 9 de la mañana con un intervalo de 1 minuto entre auto y auto.-
¿Qué si me acuerdo? ¡claro que si!, cómo para olvidarme, con la emoción que tenía….ya en los días anteriores habíamos visto como arreglaron el camino, ese mismo camino que por lo general estaba en malas condiciones, que cuando llovía se volvía intransitable, había cambiado muchísimo, se le había aportado tierra, se le había pasado la máquina “Champion” hasta dejarlo “como un billar” y se le había pintado los postes de los alambrados, en cada curva, con códigos para los pilotos.- Sin embargo a raíz de las lluvias recientes hubo mucha agua en las banquinas y charcos en los campos que le agregaron un condimento de emoción a la carrera.-
Nunca hubo tanta gente en la zona, una muchedumbre que vino en todo tipo de medios, en automóviles, en camionetas, en cuyas cajas podía verse a gente apretada; en motos, en sulkys llevando a familias arrebujadas con toda clase de ropas; por allí un tractor tirando un acoplado lleno de gente, por aquí camiones, algunos de los cuales llevaban la caja cubierta con lonas, debajo de las cuales se asomaban cabezas, ¡hasta en tren vino gente desde Buenos Aires y de las estaciones intermedias!.- A los Lázaro, a los Zillotti, Sangrica, Salido, a los Acosta, Picone, Caldarelli, González, a los Ramírez, Ferraresi, Abriola, Pecorelli, a los Paz, Andrés, Linzoain, Carrizo, Garín, Beiner, en fin, a los vecinos de la zona, aquel día se les sumó una multitud, con epicentro en la estación de trenes y en los dos lomos de burro existentes frente al campo de don Andrés Estensoro, pero también a lo largo de todo el perímetro.-
 Aún no habían terminado de largar los últimos participantes en Nueve de Julio cuando ya los primeros llegaban a Ortiz de Rozas.- Nos parecía mentira que en algo así como 20 minutos estuvieran ante nosotros; no podíamos ver desde lejos los autos de carrera porque los montes que circundan la estación nos lo impedían pero los oíamos, cada vez más cerca, hasta que todas las cabezas de aquel numeroso público giraron y una exclamación corrió como un fluido eléctrico …..¡ahí viene uno! Y efectivamente, vimos aparecer al número 2 de Navone, un Ford blanco y negro, acelerando a pleno, al que se le escuchó un brusco cambio en el sonido del motor –por los rebajes - para abordar la curva a la izquierda y nueva aceleración a fondo.-
En un tiempo en que aún circulaban sulkys, en el que aún era común ver los Ford A de fines de los años 20 y principios de los 30, marchando a no más de 40 kilómetros a la hora, la aparición del primer coche de carrera nos pareció estratosférica.- 
No habíamos terminado de digerir su irrupción insólita cuando llegó el segundo auto, en éste caso el número 1 de Ernesto Baronio, también un Ford.- Nueva exclamación de admiración.-
Unos segundos después se nos presentó el número 3, un Chevrolet cuyo motor sonaba muy bien, conducido por Néstor Marincovich, que ese día estrenaba seudónimo –“Sandokán”- que luego se haría famoso.- 
Acto seguido pasaron juntos el número 5 de Petrini, el 7 de Rodolfo de Alzaga y uno muy esperado, el 8 de Juan Gálvez.- Todos haciendo lo mismo: frenado, dos aceleradas intermedias para los rebajes, curva a la izquierda y aceleración a todo gas con la nariz de los autos apuntando a la escuela 35.-
Luego pasaron el 6 de Machado, el 10 de Ferrer, el 12 de Marcos Ciani, el 11 de Rafael Baldrés y así hasta el último que fue el 38 de Santiago Luján Saigós, derrapando y sin aflojar el acelerador, ante el griterío del público que aplaudió el arrojo del piloto.-
Junto a nosotros una familia proveniente de un campo de Emita compuesta por mamá, papá, abuela, niña, niño –llamado Floreal- y dos peones no dejaban de comentar la carrera.-
Verdad es que a Floreal que era una verdadera piel de judas, poco le interesaba el espectáculo no paraba de correr, de jugar, de treparse a los alambrados, de jugar con su perro “chucho” al que habían traído para que también asistiera a la competencia.-
-“Pasamos temprano por Baudrix y Araujo y llegamos cuando ya había mucha gente aquí” –comentaban.-
Mucho frío, así que entre vuelta y vuelta la gente vivía el día como un picnic en el que no faltaba el fuego para el mate y para el asado, cuyo olorcito estimulaba el apetito.-
La carrera fue muy disputada en todo momento y se vivió como se hacía en aquella época, con la vista, con el oído, escuchando la radio y con el cronómetro, el que lo tenía, pues sabiendo cómo había sido el orden de largada fácil era deducir quién iba ganando.-
Al completarse el primer circuito el primero era Juan Carlos Navone.- En la segunda vuelta pasó al frente Juan Gálvez que amplió la ventaja a más de un minuto y medio en la tercera vuelta y pareció que todo estaba ya decidido, porque esa diferencia en el bolsillo del súper campeón era mucha plata, pero después se verificó el avance de Marincovich.- 
-Vení Florealcito a ver los coches -le decía el padre al hijo- que no paraba de corretear con el perro, porque para él, todo el Turismo de Carretera junto no valía lo que jugar con “chucho”.- 
Al comenzar la última vuelta Marincovich se mostró desafiante y apuró el paso.- ¿Quien dijo que estaba todo listo? Las radios trasmitieron cómo se reducía la diferencia- Todo el público se arrimó a los alambrados con la vista clavada en el fondo del camino esperando el paso de los dos volantes.-
¿Quién ganaría, Juan Gálvez, agregándole una estrellita más a su rico historial o “Sandokan” Marincovich? ¿Quién ganaría el Ford o el Chevrolet? ¿El piloto de Capital Federal o el natural de Arrecifes?
Al paso por Comodoro Py la ventaja de Gálvez se redujo a la mitad.- Por Ortiz de Rozas se volvió a achicar.- 
Fue en aquel momento que jugando con “chucho”, Floreal resbaló y cayó con todo el cuerpo en un charco.- Su madre no lo podía creer ¡justo ahora –le decía- que van a pasar los punteros por última vez!, agarró al niño de una oreja y prácticamente en el aire lo llevó a la camioneta para limpiarlo y abrigarlo como pudo, ¡”Floreal siempre igual”! le regañó.-
En la “curva del molino” estuvieron prácticamente empatados, solo los separaban 36 segundos que para la época era una diferencia tan fina como un hilito y solo quedaban los últimos 75 kilómetros de camino para conocer el desenlace.-
El sábado previo “Sandokan” se retiró contrariado de la prueba de clasificación y no supo que estaba en la víspera, pero desde hacía tiempo venía madurando el triunfo.- Manejó como poseído de un formidable impulso.-Aquel día debía ganar si o si por aquello de que cuando el santo pasa por la puerta de la casa hay que tomarlo y meterlo adentro.- ¿Volvería a tener otra oportunidad como ésta? 
Y manejó como un magnífico profesor Juan Gálvez, que además de tener una trayectoria esmaltada por ocho campeonatos, venía con una racha de fortuna, con los éxitos obtenidos en la Mar y Sierras, en La Pampa, en Arrecifes y en Rojas ¿Sería éste su quinto triunfo del año? ¿Seria éste su noveno campeonato?
La incertidumbre se extendió hasta el último momento para conocer el resultado de la prueba que fue espléndida, que dió todo de si para entretener al público.- Llegó Marincovich y hubo que esperar al arribo de Juan para saber con quién decidía quedarse la gloria.- Entre ambos había una diferencia de 5 minutos de largada.- Los relojes dictaron su inapelable sentencia: cuando se consumió el tiempo se supo que el ganador era Marincovich y cuando llegó Gálvez se conoció la diferencia: 32 segundos.- 
Curiosamente unos años antes Juan también perdió una carrera por la misma cantidad de tiempo, fue cuando el Gran Premio de 1952, que ganó Rosendo Hernández- ¡Perder un Gran Premio de más de 4000 kilómetros por 32 segundos de diferencia! ¡Vaya!
El día fue único e irrepetible para el paraje rural de Ortiz de Rozas.- Todo lo que se vio fue materia de conversación por mucho tiempo.- Hoy sigue siendo materia para el recuerdo.- 
Sutil y callado él también había estado con nosotros viendo todo el desarrollo de la disputa.- Entrecierro los ojos y vuelvo a verlo.-¿Qué era esa mirada taciturna del señor Destino? ¿Era presagio?
Por un momento me retrotraigo en el tiempo y le pregunto:
-¿Qué ve Sr. Destino?
-Veo la vida y la muerte – me responde con gravedad.- Y como con un lamento exclama:
- ¡Ah, este muchacho Marincovich!.- ¡Ah, si Juan Gálvez corriera con el cinturón de seguridad bien abrochado!

Fotos: (de izquierda a derecha) Polo Della Nina, Mingo Visciarelli, Néstor Marincovich y Carlos Pairetti.

sábado, 10 de junio de 2017

El Ruso, Miguelito y el toque a Nesprías

El automovilismo argentino de los ´80 tenía el encanto de las Peñas, los talleres mecánicos de puertas abiertas y gente acompañando con  la ronda de mate. También, el  frondoso anecdotario que cada protagonista “adornaba” con su impronta.  
En esta oportunidad, solicitamos autorización a Miguel Lopresti para reproducir  lo que escribió en su facebook, sobre una contingencia que protagonizó en aquella etapa del automovilismo argentino como acompañante de Carlos Marincovich, piloto en ese momento del Dodge de “la Auto Peña Tapiales”.
Miguel así recuerda el toque que le propinaron  a Juan Carlos Nesprías, en la IV Vuelta de San Lorenzo, 9ª fecha del campeonato Turismo Carretera de 1987.


 -La carrera anterior  a esta de Balcarce había sido en San Lorenzo , el viejo Dodge empezaba a mover ¡Las tetas ! ja, ja, como decíamos nosotros . Largamos la final y enseguidita alcanzamos a la fila de adelante. 
- En esa carrera lo noté muy nervioso al Ruso .
-Cuando nos estábamos atando para largar la final el “sorru”  me dice: “Pegame una piña en los carteles de frenaje”  -bueno dale-.
-Largamos y como dije en la 2da vuelta ya lo teníamos a tiro a Nesprias , llegamos al frenaje de los boxes soldados a la cola y doblamos a la izquierda muy parejos , salimos de la chupada como para pasarlo y viene el cartel de los 300. ¡Le pego! y ni bola.. ¡El de los 200! ni bola; dije chau !Hasta acá llegamos,  no doblábamos ni en pedo!
 ¿Qué hizo el Ruso? Se mandó rápido atrás de Nesprias y frenamos contra la cola del grandote de Cañuelas, lo tiramos al recontra carajo ¡Mal! pero nosotros doblamos joya. Termina la carrera,  lo cazo al Ruso y le digo: vamos a buscarlo a Nesprias para pedirle disculpas.
 Y les aclaro: -fuimos como 20 ¡por las dudas! pero ya se habían ido.
- En la carrera de Balcarce (Nota: 11.10.87) una vez terminada la actividad del sábado nos vamos al hotel y cuando entro al holl del hotel ¿quien estaba? el grandote de Cañuelas tomando un cafecito. Lo cazo al Ruso y le digo: che ahí está Nesprias, porque no vamos a disculparnos del cagadón de San Lorenzo.  
“Bueno vamos, pero preséntamelo porque yo no lo conozco”, me dice Carlos.
-Bueno, se lo presento. El Ruso se disculpa y de repente se para el grandote (yo dije acá lo pone) le dio la mano y le dijo: “mire señor Marincovich yo era chico y mi padre era fanático suyo y yo también me hice fanático suyo !así que para mí fue un orgullo que me haya tirado a la mierda usted! Así  que está autorizado a tirarme a la mierda todas las veces que usted quiera!”
- Yo no lo podía ¡creer!- Enfatiza Lopresti en su colorido relato.

Datos estadísticos

19.07.87 "IV Vuelta de San Lorenzo" 
circuito semipermanente “Octavio Justo Suárez”, de 7,4 km.-
Ganadores de las series: 
1ª: Mariano Calamante (Chevrolet) 18m39s68 a 142,755 km/h.
2ª: Roberto Mouras (Chevrolet) 18m44s74 a 142,112 km/h.
Complementaria: Jorge Roux (Dodge) 18m57s64 a 140,501 km/h.

Final, a 18 vueltas (133,2km)
1. Oscar Castellano (Dodge) 55m16s19 a 144,519 km/h.
2. Roberto Mouras (Chevrolet) a 7s01
3. Emilio Satriano (Chevrolet) a 24s08
Carlos Marincovich (Dodge) finalizó 7° (a 13s34) en la 2ª serie y 9° en la Final (a 56s27).
Juan Carlos Nesprías (Dodge) abandonó, por problemas en el encendido. 

Velocidades máximas tomadas por Campeones al final de la autopista
Castellano , Angeletti y Urretavizcaya (249 km/h) , Mouras (246) , Satriano (243) y Oyhanart (240)


Material consultado y fotografías: historiadeltc.com.ar 

(Marincovich y Lynn) abajo: Miguel Lopresti y Carlos Marincovich, los protagonista de esta historia.

sábado, 20 de mayo de 2017

100 triunfos en Turismo Carretera

 El pasado fin de semana, Agustín Canapino, en el circuito de "La Pedrera" de San Luis, logró el triunfo número 100 de un arrecifeño en Turismo Carretera.
La serie la inició Ángel Lo Valvo, en 1937, después, fue el turno de  Néstor Marincovich "Sandokán", en 1960, y así sucesivamente...

CARLOS PAIRETTI, 22 (Mar del Plata, Tres Arroyos y GP de 1963; S. A. Areco, 64; 500 Millas, 64; Carlos Paz, 65 –Volvo-; Carlos Paz, 65; Rojas, 66; Pergamino, 66; GP de 1966; Hughes, 67; Olavarría, 67; Lobería-Balcarce, 68; Córdoba, 68; 250 Km de Córdoba, 68; Bs. Aires, 68; Bs. Aires, 68; Bs. Aires, 69; San Nicolás, 69 –Chevrolet-; Hughes, 71; Córdoba, 71 –Ford-; Mendoza, 78 –Dodge 1500-). 
RUBEN LUIS DI PALMA, 20 (Arrecifes 64; Salto, 64; Bs. Aires, 65–Chevrolet-, Bs. Aires, 66 –Valiant-; Junín, 67 C. Rivadavia, 69; Allen, 70; Córdoba, 70; Córdoba, 70; Bragado, 70; Chivilcoy, 70; Salta, 70; GP de 1970; Vta. del Norte, 71; La Cumbre, 71; 25 de Mayo, 71; Vta. de la Montaña, 71; 500 Millas Mercedinas, 75 –Torino-; Rafaela, 96 –Chevrolet-; Bs. Aires, 98 –Ford-). 
MARCOS DI PALMA, 11 (La Plata, 99; Bs. Aires, 99; M. de Ajó, 00; Rafaela, 00; N. de Julio, 01; La Plata, 0l; La Plata, 02; Río Cuarto, 02; N. de Julio, 04; N. de Julio, 05 –Chevrolet-; Paraná II, 06 –Torino-).
CARLOS MARINCOVICH, 10 (Bs. Aires, 66; Bs. Aires, 68; Rafaela, 68 – Chevrolet-; S. Juan, 71; GP de 1971 –Torino-; Chacabuco, 72; Viedma, 73; 25 de Mayo, 74 ; B. Blanca, 75; 25 de Mayo, 76; –Chevrolet-)
NORBERTO FONTANA, 10 (Río Cuarto, 04; La Plata y Río Gallegos, 04; Paraná y La Plata, 06 – N. de Julio 07 Rafaela 09 -Dodge-); Posadas y Junín 12; Río Gallegos 15 (Torino).
AGUSTÍN CANAPINO, 7 (Bs. Aires, 2010, Mar de Ajó 2011 y 13, Junín 2014, TRH 2015- Viedma 2016-La Pedrera 2017 -Chevrolet-).
JOSE LUIS DI PALMA, 5 (Olavarría, 98; Rafaela, 00; Olavarría, 01; Trelew, 02;  –Chevrolet-; N. de Julio, 06 –Dodge-).
PATRICIO DI PALMA, 5 (Bs. As, 96; –Chevrolet-; Bs. Aires, 03; Bs. Aires, 04; Río Gallegos, 06 – San Luis, 07 - Torino-).
JOSITO DI PALMA, 5 (Olavarría, 2014; C. Rivadavia 2015; C. del Uruguay 2016; Neuquén 2017; C. del Uruguay 2017). 
NESTOR JESUS GARCIA VEIGA, 2 (Salta, 71; Salto, 71 –Chevrolet-).
ANGEL LO VALVO, 2 (GP de 1937; GP de 1939 – Ford-).
NESTOR MARINCOVICH, 1 (Nueve de Julio, 1960 –Chevrolet-).

Fotos: Ángel Lo Valvo (h), El Gráfico, historiatc.com.ar, depuntin.files.com.ar, static.cronica.com.ar, visionauto.com.ar, pasiontuercadiitigal.com.ar.

jueves, 23 de marzo de 2017

Oscar "Pachanga" Rutte

Además, de ser el último acompañante campeón con Torino, Pachanga compartió momentos inolvidables con Luis Di Palma y así los recordaba: 
“Jugábamos en el jardín que había al lado del Patrullero, con camioncitos que construíamos nosotros mismos. Inclusive hacíamos puentes, y Luis compraba velas e iluminaba todo, como si fuera una ruta. En realidad parecía un velorio.
“Teníamos unos camioncitos que eran furgones, adentro poníamos pan y dulce de leche, salíamos del Patrullero y nos íbamos con ellos a una o dos cuadras de allí, por lo de Muñoz. Cuando llegábamos organizábamos camping. Era como si hubiéramos dejado la carga y volvíamos”.
El colegio
“La escuela estaba enfrente del Patrullero, en la casa de Borrell. Yo me quedaba muchas veces a dormir en su casa. Al día siguiente él se sentaba sólo y a veces me permitía que yo me sentara a su lado”
 El Kartíng  
“Íbamos con el tío Rubén a un circuito a probarlo. Luis subía y después que lo probaba bien, me lo prestaba una vueltita o dos”. 
En el automovilismo
“Luis me decía: 
-‘venite conmigo. Vámonos a Alta Gracia’. Y, yo no me acuerdo, si fue cuando tenía dos camiones. El primero lo ‘anduvo’ mi hermano (Ernesto), lo tenía en sociedad con Ciamana, de Laguna Larga. Después compró otro y yo se lo pedía.
-‘te vas a aburrir’- me decía. Bueno, ¡tanto! Lo hinché que me lo dio.
A los seis o siete meces me aburrí. Entonces me dijo:
-‘Lleválo, todas las cosas a Tana, agarrá el bolso y venite a Córdoba conmigo’. Porque él era así, no tenía problemas. Cuando llegamos a Alta Gracia comenzamos a trabajar y ahí Tito (Hanley), me dio la butaca y ya me senté con él y comencé a correr”.

Balcarce-Lobería
“Mi segunda carrera fue la de Balcarce, cuando se mataron Kissling y Taraborelli. 
Largámos y había un tramo de tierra. Ahí se rompió algo en el embrague.
Luis abandonaba, pero lo hinché tanto que arreglamos y seguimos, pero se volvió a romper y nos quedamos definitivamente. Transcurrió la carrera, pasó lo que pasó…(se refiere a los accidentes) y cuando volvíamos, estaba el auto de Taraborelli. No dejaban pasar, porque estaba la policía cuidándolo, como era Luis, nos dejaron arrimarnos, estaba todo calcinado y desde la parte donde estaban las dos butacas todavía salía humo…Sólo había dos montoncitos…y seguía saliendo humo…”.
La carrera de 25 de Mayo
“Salíamos de Alta Gracia y como de costumbre, siempre, yo lo traía andando a los autos. Entonces, nos vinimos con el Flaco Porta. Luis me dice:
-‘No te animás a pisarlo para ver qué lo que hace. Cuando pasés la ruta 5, de Chivilcoy. Cambiale las bujías,  atate bien, ponete el casco y probalo’.
“Bueno, llegamos a Arrecifes, dormimos y al día siguiente salimos con el Flaco para 25 de Mayo. Cuando llegamos a la ruta 5, paramos a cambiar las bujías. Estábamos con el capot levantado y en eso llega Malnatti, traía el auto de tiro, atrás de un Gladiator  y dice: 
-‘Eh Pachanguita ¿pasa algo?’ 
-No, estamos ajustando algunas cositas pero ya salimos.
Bueno, cambiamos las bujías y salimos a la manija. Los pelos ¡para atrás! y por allí lo pasé a Malnatti. ¡Fue una explosión! Él no lo esperaba, así que se dio un susto bárbaro, anduvo un poco por la banquina… Le di unos cuantos kilómetros y llegamos a 25 de Mayo. Allí, estaban Oreste y Luis y nos preguntaron cómo había andado el auto. Le comenté que todo estaba bien y decidieron hacer una tirada ellos. Al rato volvieron con el motor ‘partido al medio’.
“En el camión 608, que tenía un furgón atrás, teníamos un motor que había llevado Oreste, porque Bertolini no corría. Así que hay mismo comenzamos a cambiarlo, en un garage, me acuerdo que nos quemamos todo. Había que entregar el auto a parque cerrado antes de las ocho. Habremos entregado el auto a las ocho menos cinco. Y yo había perdido la licencia de acompañante y no podía correr. Entonces lo iba a acompañar el Colo Espinoza. Yo tenía una calentura bárbara. Me fui a revisar el bolso, revolví todo y al final la encontré. Volví corriendo, lo borré a Espinoza y me inscribí yo.
“Al otro día, largamos la primera serie y la ganamos. Volaba el auto, con el motor ese que ni en ‘¡marcha!’ se había puesto.

(1) “(…) Demás está decir que el panorama indicaba una dura puja por el triunfo.
“Sin embargo, cuando Luis Di Palma, el sábado rompió motor, luego de clavar agujas del cronómetro en 4’47”2/10, durante una vuelta de prueba (significaba un nuevo récord para el trazado), muchos pensaron que allí naufragarían sus posibilidades. Pacientemente se trabajó en un garaje particular para cambiar la planta motriz y luego se selló el auto y se entregó en el parque cerrado. La incógnita subsistió”.

"Cuando vamos a largar la final, había calculo diez filas ‘picantísimas’. Estaban Bordeu, Marincovich, Pairetti, García Veiga… no me acuerdo si estaba Nasif Estéfano. Estaban todos los buenos. Largábamos de a dos. Completamos la primera vuelta y cuando veníamos pasando frente al arco, me dice Luis, ‘vamos a esperarlos a ver si andan tan fuerte estos’, y entonces le levantó el acelerador bum, bum, bum… nos empezaron a pasar…Nos habrán pasado diez autos, que era toda ‘la crema’.  Luis acelera y el auto hizo uuuuu… y se paró. Y me dice: ‘¡El cable de la bobina!’. Nos ¡pasaron todos! Nos bajamos y estaba el cable de la bobina colgando… lo enchufé bien y Luis me dice-‘prepará un alambre, algo. Por las dudas  que se vuelve a salir, le vamos a meter un suplemento’. ¡Qué!, subimos y ¡María! Empezó a andar. Qué a andar… a ¡volar! Volar… volar… Hay un lugar en la parte de adentro de 25 de Mayo que hay una rotonda todo cordones y el cartel de los 50 ni lo veía. Veníamos en el aire..."

(1) “(…) Pero lo bueno estuvo en la final, en la que el espectáculo quedó reducido a la gran demostración que en todo sentido brindaran Luis Rubén Di Palma y el Torino-Berta. La realización del arrecifeño escapa a lo normal, con seguridad ingresará en el terreno de lo mitológico. De entrada tuvo problemas en su auto. Al bajérsele la bandera de largada el coche se quedó. Luego, un inconveniente con el aceite lo relegó al séptimo lugar en la ruta y décimo por tiempo (tercera vuelta) para que, a partir de allí, comenzara una persecución espectacular. Casi 50” de diferencia entre el entonces puntero, Cupeiro, y Di Palma se fueron achicado a razón de 9” por giro. Bordeu, que tomó la punta la quedarse Cupeiro, no pudo mantener el ritmo demoledor del campeón, que siguió acortando la distancia hasta la novena vuelta, en la que ya era el puntero en el camino y por tiempo. Le sobró todavía para regular su marcha y sacar 27” de diferencia en el cómputo final a su inmediato perseguidor”.

"Empezamos a pasar autos y autos… Hasta que quedamos atrás de Bordeu. Y en la ruta 51, cuando vas  llegando al final, hay una curva a la izquierda ¡muy rápida! Y tenés que empezar a frenar porque después tenés que doblar a la derecha y ¡venía en el aire…! Faltando dos vueltas lo alcanzamos a Bordeu y se le puso a la cola…Me acuerdo que el auto resbalaba doblando… Iba de costado Y en frente a la llegada, frente al arco, lo pasó… Se calzó el volante con las rodillas… Levantó los brazos y le hizo un corte de mangas ‘Toma para vos’… Los mató. Fue una carrera espectacular. Brillante. Me acuerdo que estaba Jorge Aguirre, me parece que lo veo cómo saltaba. Todo el mundo saltaba, fue espectacular…”.

(1) “(…) Y esta demostración total y contundente de superioridad no se basó sólo en la potencia del auto, sino que también se complementó con una conducción rigurosa sin que ello signifique excesos, y obediente a las indicaciones de los boxes, refirmando que Luis Rubén Di Palma podría simbolizar en estos momentos a una figura del automovilismo nacional en lo que a conducción se refiere (…)”.

Los diez primeros de la clasificación general
1º) Rubén Luis Di Palma, Liebre 1-Tornado, 1h12m16s4/10 a 186,865 km/h; 2º) Juan M. Bordeu, Dodge Polara, a 26s9/10; 3º) Gastón Perkins, Liebre 1-Tornado; 4º) Carlos Pairetti, Ford Falcon; 5º) Rodolfo Marincovich, Chevrolet 400; 6º) Antonio del Vito, Liebre 1-Tornado; 7º) Norberto Castañón, Peugeot 504; 8º) Rodolfo Mariani, Torino 300-Tornado; 9º) Norberto Castelli, Liebre 1-Tornado; 10º) Juan A. Marconi, Liebre 1-Tornado. Récord de vuelta: Rubén Luis Di Palma, en 4m41s7/10 a 191,769 km/h.

(1) “DESCUENTOS. En la última curva, cerrada y con cordones, que se anticipa a la recta principal, Di Palma también fue el más veloz. Descontaba casi un segundo por vuelta a Bordeu y poco más de un segundo y medio a Pairetti”.

(1) Revista Automundo Nº  326 del 17/8/1971, crónica titulada “TC en 25 de Mayo DI PALMA ¡UN TORNADO!, crónica de los periodistas Jorge Luis Mitra y Silvio Schcolnicov.

Pachanga Rutte

Nació el 8 de noviembre de 1945 y falleció el 8 de setiembre de 2012.





(Extraído del libro "Por Siempre Di Palma").

Fotos: Elvira Rutte, Fernando Maggi, historiatc.com.ar.

viernes, 24 de febrero de 2017

Día del mecánico, un recuerdo especial

Hoy, 24 de febrero, en lo personal es un día especial para mí. En primer lugar, porque el tío Alberto hubiese cumplido 87 años. Es el primero en el que no está físicamente. Así que tío dónde quieras que estés ¡Feliz cumpleaños! 
En segundo lugar, es el día del mecánico. Lo que me trae gratos recuerdos del taller de mis sueños: Gattelet Hnos & Borgeaud. De los sueños, porque en ese taller pasé mi niñez y parte de mi adolescencia. En la niñez, al volante de algún auto de los que estaba en reparaciones: fui corredor. Me codeé, en mi fantasía, con los mejores pilotos del TC de los 50/60 y con los de la Fuerza Libre de aquellos años. Me sentí importante apretando pedales de frenos para purgarlos. Limpiando algún par de bujías, bajando a la fosa para acompañar a mi viejo mientras él trabajaba allí. O cuando tenía que ir hasta alguna casa de repuestos. Después, el tiempo me llevó por otros caminos que nada tuvieron que ver con los talleres. Pero, siempre tengo el recuerdo del taller de mis sueños... Por esto, en este día saludo a todos los mecánicos de mi barrio, de mi "pueblo" y de todo el país.

La foto es conocida: 1948, cuando en el taller preparaban el auto de Nobel "Bolo" Hortal. De izquierda a derecha: acompañan al piloto, Raúl Gattelet (padre), Alberto Borgeaud y José Luis "Tola" Gattelet.