sábado, 14 de junio de 2014

Froilán, en el recuerdo




 El próximo domingo 15, se cumplirá el primer aniversario del fallecimiento de José Froilán González. Sin embargo, deautosmotivo prefiere recordarlo hoy, a 60 años de uno de sus triunfos más importantes: Las 24 Horas de La Mans de 1954.

Nuestro Pepe cumplió la proeza de manejar 17 de las 24 horas de carrera, en la Ferrari 375 “plus” que compartió con el francés Maurice Trintignant. Así, con su simpleza habitual y modos campechanos, el arrecifeño recordaba junto con Roberto Carozzo aquella hazaña, en el libro José Froilán González una pasión sobre ruedas.

“A pesar de que el 5 litros tenía el parabrisas más grande, el viento se sentía un poco. Y más en las condiciones en que corrimos, en que teníamos que llevar las máscaras para agua. Me tocó andar en el agua 17 de las 24 horas. La cadera se me había mojado toda y era hielo, porque las ruedas tiraban el agua por las hendijas de las chapas y entraba en el habitáculo. Cuando hay presión, el agua no lo parás de ninguna manera.”

“Eran las dos de la tarde. Faltaban dos horas para terminar. Paró Trintignant en boxes, cargamos nafta, cambiamos las dos ruedas de atrás, todo muy rápido, subo al auto, le doy a los magnetos –tenía dos magnetos- le doy a la llave de contacto: ‘bo-bo-bop, bo-bo-bop’. No arranca. Por ahí hacía una explosión y paraba. Y el viejo Bazzi, ese que me hizo ganar la carrera a mí, saca el capó y desenchufa los cables de bujía para hacer el salto de chispa. De los doce cilindros arrancaron  los seis de un lado y el viejo Bazzi pegaba unos saltos bárbaros. ¿Te imaginás, con las chispas  que larga eso?”.

“Sabés cuánto perdí? Perdí siete minutos y pico. Cuando salí de nuevo a la pista estaba loco, loco, y fijate vos que cuando me señalaron los tipos la diferencia, me señalan mal. Hay una foto, donde me pone Bernardo (Pérez) que llevaba sólo 42 segundos de ventaja, pero llevaba un poco más de eso”.

Según las crónicas de época, la diferencia era de 1 minuto y 37 segundos. “La pucha”, continúa Froilán, “yo había salido de boxes pensando que el auto me iba a entrar a fallar en la recta larga y se me iba a escapar la carrera. Y vos sabés que el motor se empezó a limpiar, a limpiar, y a la segunda, tercera vuelta, se limpió del todo y empezó a andar que era un trueno”.
“Me empecé a escapar despacito, pero ya el auto no tenía más frenos. Ya le había hecho casi 4.000 kilómetros y estaba sin frenos. Los Jaguar llevaban los frenos a disco (fueron los primeros coches sport que los utilizaron) en las cuatro ruedas y nosotros llevábamos los frenos a tambor. Cuando se gastaba la cinta, chau, no teníamos más pedal. Yo ya tenía el pedal abajo y tenía que zapatear como un loco adentro del auto para que agarrara un poco de freno. Y cortaba allá, por la loma, porque si me llegaba a pasar… El peligro más grande era la recta larga y la curva de Mulssane. Ya pasando el letrero de los 500 metros, que veníamos al mango, empezábamos a levantar y a trabajar un poco con la caja y entrábamos con los justito, con lo justito”.

Para la estadística, José Froilán González-Maurice Trintignant (Ferrari 375 “plus”) recorrieron 4.061,150 kilómetros a 169,215 km/h de promedio. Además, Froilán estableció el récord de vuelta, en la 29ª, con 4m16s8/10, a 189,139 km/h.

Froilán muestra orgulloso la obra de Jorge Ferreyra Basso

Fotos: blogspot.com; diaadia.com; largaron.com


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