Los árboles son mudos testigos del avance de Norberto Polinori y Héctor Pettinari (Chevrolet). El de Villa Cañás arribó 5° en su segundo Gran Premio.
viernes, 21 de mayo de 2021
¡Última etapa!
Los árboles son mudos testigos del avance de Norberto Polinori y Héctor Pettinari (Chevrolet). El de Villa Cañás arribó 5° en su segundo Gran Premio.
jueves, 13 de mayo de 2021
José Pozzi y Héctor Ríos
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Falta poco para que el auto N° 52 y sus tripulantes recorran los metros que los separan desde su lugar en la multicolor caravana hasta la bandera argentina que les dará vía libre. El motor rugirá a pleno y comenzará la lucha contra el camino y el reloj. Todo será vértigo.
Se angostará el camino. El pavimento y sus contornos serán devorados, se desfigurarán los rostros y los saludos de brazos alzados. Atrás y como lejanos en el tiempo quedarán los días previos de intensos preparativos y trabajos. Las horas en el taller hasta que las velas ardan…Los pesos que se achican y los gastos que se agrandan. No importan los sacrificios, es vivir este momento. Los amigos incondicionales que apoyan y alientan. Ahora, todos quedan atrás. Como perdidos en el tiempo…
De pronto, la curva de la Loma Alta veloz, peligrosa. El número 52 se cruza, entra en trompo, muerde la banquina y sale como un proyectil hasta que un árbol detiene su marcha. Las corridas, el susto. Pozzi y Ríos están golpeados, pero con vida. El Hospital, días de reposo, las heridas que cierran y el entusiasmo que se abre más fuerte que nunca.
Otra vez las noches en el taller que se hacen días, el repiquetear de los martillazos sobre las chapas deformadas, el apoyo de los amigos. El mate que acompaña y atempera el hambre.
El domingo 16 de setiembre, bajo una lluvia torrencial, otra vez, el Ford N° 52 de José Pozzi y Héctor Ríos, con nuevos colores y las mismas ganas de siempre, espera su turno de largada en la I Vuelta de Salto. No hay fuerza, no hay razón que supere a la pasión.
Fotos gentileza de Omar Pozzimartes, 11 de mayo de 2021
Cástulo Hortal y Paris Giannini
Cástulo Hortal y Paris Giannini
Una tarde de verano del 70 y algo... don Cástulo me recibió en el living de su casa de la avenida Dardo Rocha donde vivía refugiado entre sus recuerdos enmarcados en viejos recortes de diarios y revistas. Su lucidez y constantes recorridos sobre aquellas amarillentas páginas lo transportaban hacia los años ’20, entre polvorientos o embarrados caminos.
Olores a aceites y combustibles. Caras al viento con antiparras, gorras o casquetes de tela que enfundaban a aquellos aventureros de la velocidad
formaban parte de su presente.
El hombre
que nació en Vega de Sariego, Asturias, y que adoptó Arrecifes como su destino
definitivo, recordaba con profundo dolor, a pesar de los años transcurridos, el
accidente de Paris Giannini y Dino Papini, inmolados en cercanía de Arrecifes, en
la primera etapa del Gran Premio de 1929.
Su conmoción no le impidió reconocer que su amigo Paris Giannini “en muchas oportunidades manejando se distraía y se desconcentraba. Era arquitecto y tal vez estaba pensando en alguna obra. En varias ocasiones pasamos grandes sofocones y nos fuimos fuera del camino. Por eso pienso que en esa curva fatal pasó algo parecido, se distrajo y así volcó. Si lo hubiera acompañado estoy seguro no le hubiera pasado….” Al terminar el relato, don Cástulo movió la cabeza de un lado al otro, como negando la cruel realidad…..
don Cástulo y doña Rosa
Fotos del libro de Roberto Hugo Bustos "Cástulo Hortal El Pionero"